¿Los empleados de NIC.AR creen que la red es de ellos?
Me preocupa este tipo de historia, en la que nic.ar deniega sin justificación el registro de un dominio. El hecho de que luego sí acepten un dominio prácticamente igual, pero con un color político diferente, es una muestra adicional de la discrecionalidad con la que estas cosas se administran en Argentina, pero también una bienvenida señal de que, a juicio de nic.ar, al menos la crítica a ciertos políticos es aceptable. La denegación meramente administrativa del registro de un dominio, en cambio, es una inadmisible restricción al derecho de libre expresión.