↓Ir al contenido

Ellas

2008


Ancla

·1 min

— ¡El tiempo se escapa! Quiero echar un ancla; encontrar una palabra mágica que aún dentro de muchos años pueda volver a traernos a este aquí y ahora.

— Es fácil: cuando quieras traerme a este momento, preguntame “¿Te acordás de aquella tarde en que sentiste que éramos uno?”

2006


Amor a Primera Vista

·3 mins

Lo que pasa es que nunca lo aceptaron desde el principio fueron celos bronca envidia incomprensión de que yo esté tan enamorada tan feliz de haberlo encontrado así de golpe en mi vida cuando no lo esperaba y ellas menos por eso tratan de disuadirme el amor a primera vista no existe me dicen las muy arpías ya vas a ver cómo se te pasa pensalo bien recapacitá volvé volvé me gritan por altavoces mientras yo lo abrazo y me aprieto contra su espalda y estoy plena de él de su olor de su cuerpo varonil de su voz ronca que desafía al mundo a los truenos a las luces frenética me aferro a su campera de cuero en la lluvia que nos bendice y pensar que se dicen mis amigas y no soportan que yo ame a un hombre de verdad que yo elija esta aventura en vez del tedio de la soledad o de un marido por eso quieren alejarme de él llevarme de vuelta a una vida sin amor justo ahora que lo encontré el mismo día en que él llegó y me vió y me eligió para él de entre todas sí también de entre ellas y eso es lo que no toleran y porque es conmigo y no con ellas por eso quieren disuadirme recordarme los recortes de los diarios las fotografías de cuerpos mutilados los identikits los relatos horrorizados de sobrevivientes fortuitos las paredes picadas a escopetazos como si yo fuera boluda como si no lo supiera como si me importara como si acaso alguna de ellas hubiera hablado de otra cosa en las últimas dos semanas como si realmente existiera algo más importante que él y lo que yo soy por su intermedio como si el mundo hubiera existido antes de que él entrara así de golpe en el salón del banco gritando y blandiendo su escopeta y nuestras miradas se cruzaran y yo comprendiera que gritaba para mí que eran míos los disparos que su arma eyaculaba mías las vidas que él segaba que era él y sólo él lo que importaba más que el dinero más que la ley más que la libertad y que la vida y que los muertos y que el mismo amor y ellas lo saben y lo callan lo callan para decir lo otro para compadecerme para acusarme desde su repugnante pose de señoras decentes que las distrae de la vergüenza de saberse rechazadas de la irreversible realidad de que aquí ahora para él para siempre la única rehén soy yo soy yo yo yo y no voy a dejar que me lo quiten no voy a soportar los celos de que se lo lleven para dárselo a la policía a los jueces a la cárcel juntos tendrán que llevarnos juntos porque no nos podrán separar tan fuerte lo abrazo que ya soy él ya somos uno cuando le quito el cuchillo del cinturón y se lo clavo fuerte en el vientre y tiro del mango desgarro piel músculos vísceras y él se disuelve se derrama lentamente en mis manos caliente fluye blando líquido inerte mío más mío que nunca más mío que nadie eternamente mío mío y de nadie más.

El Elegido

·5 mins

Ella no merecía este tipo de desengaño. Al fin y al cabo, no era una atolondrada de esas que se embarcan a lo loco en aventuras condenadas al fracaso. Nada de eso, elegía cuidadosamente a los hombres con los que se metía, y sin embargo ellos siempre se las arreglaban para decepcionarla.

A Marcos lo había conocido en un asado en casa de Pablo. Como referencia no era gran cosa, porque todos los hombres de ese grupo habían terminado desilusionándola de un modo u otro. Pero al menos hubo una presentación formal, y aprovechó ese mismo día para hacer las primeras averiguaciones disfrazadas de charla de sobremesa. Así se enteró de su carrera de ingeniero, de su trabajo en una fábrica de automóviles, de su gusto por el cine, la música clásica, las artes marciales, la astronomía y la comida china. Al mismo tiempo se complació con sus buenos modales de mesa, detectó una leve tendencia a tartamudear que le daba cierto aire de desprotección, y observó con agrado que comía con mesura, que no abusaba de las proteínas, que no fumaba, que no le miraba el busto mientras le hablaba, que llevaba las uñas cortas y limpias, que sus encías no manchaban de sangre la manzana al morderla, que no usaba perfume y que las raíces de su pelo eran del mismo color que las puntas.

Naturaleza Injusta

·4 mins

Cuando era niño, en aquel tiempo incierto en que ya me sabía varón pero aún no había inventado a la mujer, yo anhelaba crecer pronto, convertirme en un hombre adulto. ¿Y cómo evitar ese ansia, teniendo en cuenta lo promisorio de mi destino genético? Crecer varón me garantizaba que, finalmente, dejaría de ser un animalito asustado para convertirme prácticamente en Superman. Formaría parte del Sexo Fuerte, sería sólido e impasible como un peñasco en la tormenta, sería el punto de referencia, el paradigma de la verdad y la justicia para quienes me rodearan.

Esquizofrénicos

·4 mins

Usted seguramente conoce a varios hombres de esos que cotizan en el Mercado de Solteros, Separados y Afines. Piense un momento en ellos, recuerde sus actitudes, apariencias, vestimentas, peinados e ideologías de los últimos meses (u horas, en casos particularmente graves), y comprobará que estos individuos son un tanto… digamos… volátiles. Es como si el andar sueltos los convirtiera en unos veletas que reíte del camaleón, bah. ¿Será cierto que el varón necesita de la mujer para ser al menos someramente estable, como sentencia mi abuela?

Seducción

·3 mins

Por favor una docena de rosas rojas perfectas húmedas de rocío y de deseo cómo no señor son veinte pesos quiere ponerles una tarjeta no gracias bueno aquí las tiene y salgo de la florería rumbo a su casa grandes zancadas prestos los conjuros para ahuyentar a los demonios que acechan por el camino durante días avanzo a paso forzado por pantanos montañas ríos nidos de dragones sembradíos en llamas las rosas en alto siempre rojas siempre húmedas iluminan el camino penetran la niebla guían mis pasos hasta el umbral de su puerta llamo y las rosas se incendian cuando ella sale toda jade sándalo nieve y caoba se las doy enceguecido ella las toma y son un ramillete de serpientes envueltas en celofán grita se desmaya grito también las atrapo y corro de regreso a la florería dejándola inconsciente y esta vez el camino es en bajada limpio nevado las víboras se congelan se hacen esquíes me las pongo me deslizo sobre ellas el viento frío golpea mi cara llego hasta la puerta entro vociferando por qué me vendió estas rosas que son serpientes y en mis manos de nuevo rosas rojas perfectas húmedas es que son rosas que te quiero sólo para mí se venden mucho y pensé que usted pero bueno si no es así se las cambio a ver cuáles le gustan claveles que ya no te amo orquídeas que dame tu sexo tulipanes que no no no nada de eso quiero simplemente rosas rojas luminosas húmedas rosas que sean rosas sean rosas sean rosas y nada más como usted diga señor se las cambio y no se preocupe que son más baratas le alcanza para muchas muchas más que una docena deje que las envíe son tantas que usted solo no puede cargarlas salgo de nuevo y mientras las rosas van hacia ella corro a su casa atravieso valles esquivo bosques desafío tormentas subo montañas y detrás de la última descubro que su casa ya no está desapareció bajo un mar de rosas rojas un mar interminable de horizonte a horizonte de pétalos y espinas y tarjetas que te amo suben bajan rompen en lentas olas que lamen la costa de piedra y ella estará todavía en su casa inundada de flores corro por la playa meto los pies hasta las rodillas en la marea cortante me lanzo de cabeza y nado con todas mis fuerzas hacia donde debe estar su casa pero no llego primero mi ropa luego mi piel mi carne mis huesos se desgarran se derraman se disuelven se confunden con espinas tallos pétalos y comienzo a gotear lentamente hacia el fondo hacia donde su sangre me espera sonrojada.